domingo, 8 de noviembre de 2009

Un trinomio con mucho potencial. TIC, escuela, adolescente




Resumen

Adecuar el sistema educativo mexicano a las demandas sociales, económicas, culturales y políticas del siglo XXI pasa por la integración de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) al proceso de enseñanza. El potencial de las TIC como medios coadyuvantes en el desarrollo de habilidades superiores del pensamiento en los jóvenes de educación media representa una oportunidad invaluable si se aprovecha el contexto actual.
En este ensayo se analizan las condiciones, los objetivos y alcances de la educación media en México en relación con las habilidades superiores del pensamiento, el papel de de las TIC en esta integración y se hace un análisis de las causas que no han permitido alcanzar la meta de crear una nueva generación de jóvenes estudiantes con el perfil de pensamiento crítico desarrollado.


Palabras clave: educación, adolescentes, TIC, pensamiento crítico.



La incorporación de las tecnologías de información y comunicación generaron desde su llegada al ámbito escolar mucha expectativa por el potencial que representan. Los adelantos tecnológicos aplicados en las aulas llegaron a percibirse como la solución a los problemas de rendimiento, motivación y aprendizaje de los alumnos. Un nuevo tipo de estudiante activo, crítico e independiente sería el que se formaría entre las nuevas generaciones. Sin embargo los resultados no son tan alentadores como los pronósticos preveían.
En el año 2006 los resultados de la evaluación del Programa Internacional para la Evaluación de los Alumnos organizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) arrojaron como resultado que:
El 50 por ciento de los jóvenes mexicanos de 15 años se ubica en los niveles más bajos del rendimiento escolar en las habilidades científicas, matemáticas y de lectura, lo que significa que están poco calificados para pasar a los estudios superiores y resolver problemas elementales. Menos del 1% de los estudiantes mexicanos de 15 años son capaces de contestar adecuadamente preguntas que requieren competencias lectoras sofisticadas. (Avilés K. 2007, 5 de diciembre)
Este dato aislado no dice mucho, sin embargo en el fondo nos habla de un problema serio que sucede en muchos países. Lipman, señalado por Espíndola (1996) afirma que:
Una gran mayoría de los alumnos de primer ingreso a la Universidad, no son capaces de escribir un ensayo analítico bien diseñado; sus exposiciones son poco claras, incoherentes, inconsistentes y pobremente integradas; son apáticos y no han llegado a ser autónomos en sus pensamientos y en sus creencias”. Y Gardner (2005) confirma “que nadie piense que son casos aislados, estos patrones se han observado una y otra vez en sociedades de todo el mundo y en todo tipo de materia

De hecho, en la práctica, a diario, quienes estamos en el ámbito de la docencia nos enfrentamos en las aulas a esta misma situación, incapacidad para la comprensión de lectura, inhabilidad para transferir conocimientos básicos y desconocimiento de cómo analizar un fenómeno desde diferentes puntos de vista. Un claro patrón de aprendizaje memorístico en donde la repetición de un contenido tal como está en los libros, en Internet o en los apuntes de clase es valorado como un aprendizaje positivo, aun cuando no se pueda explicar el qué, el cómo, el cuándo y el por qué.
Tal parece que no tienen la información suficiente o que no la saben manejar, a pesar de que un buen número de estudiantes tengan acceso a los medios de comunicación más modernos y lleven a la escuela un rosario de artículos, notas y trabajos sobre cualquier tema que les pidan investigar y que localizan en Internet.
El problema de base tiene que ver con el modelo didáctico en el que se ha privilegiado la enseñanza de contenidos dejando de lado el desarrollo de habilidades de la inteligencia que hacen al sujeto abierto al pensamiento de otros, autocrítico, reflexivo, y responsable de su actuación. Es decir estamos hablando del pensamiento crítico, “ese pensamiento disciplinado, autodirigido, que ejemplifica las perfecciones del pensamiento apropiado a un modo particular o dominio del mismo habilidad” (Espíndola, 1996).
Pero ¿por qué es importante el desarrollo de estas habilidades y por qué no se logra este objetivo en el sistema educativo actual?
Pensamiento Crítico ¿para qué?

La necesidad de un cambio en los paradigmas educativos en nuestro país es un imperativo impostergable. Los modelos de enseñanza impulsados desde el Estado aun cuando hablan de modernización y actualización, no dan pie para que se modifiquen las raíces de un sistema que deja en discursos muy atractivos las intenciones de cambio pero que deja que la práctica docente continúe vinculada a la pedagogía tradicional aun cuando le provea de los avances tecnológicos de punta. Una pedagogía en la que se privilegia el aprendizaje de contenidos y no el desarrollo de habilidades del pensamiento; un modelo memorístico y fragmentado, no integrador del conocimiento.
La consecuencia más grave ha sido la formación de personas acríticas, sin capacidad para transferir los datos a contextos diferentes y muy limitada para cuestionar, analizar, construir propuestas, desarrollar conocimiento.
Para una sociedad que pretende la democratización de sus procesos comunitarios, la vía educativa es uno de los mejores recursos para lograr formar un ciudadano crítico, propositivo, participativo. En este aspecto la integración de tecnologías de información y comunicación (TIC) pueden ayudar a este fin si se orienta su uso para el desarrollo de habilidades del pensamiento.
Y esto será así porque el pensamiento crítico conlleva el desarrollo de habilidades específicas que claramente señala Facione (2007) como son el análisis, interpretación, inferencias, evaluación, autorregulación. O sea habilidades superiores del pensamiento que permiten a una persona ser más libres, más independientes, más racionales.
Además en el contexto de la globalización y de integración en la llamada sociedad del conocimiento se hace necesario el desarrollo de habilidades en el uso de las TIC. Éstas son un pilar en las interacciones de la sociedad moderna y su manejo permitirá a los actuales jóvenes en edad escolar llegar con las capacidades y conocimientos para estar en igualdad de condiciones en un mercado laboral y social cada vez más competitivo.
Así el pensamiento crítico es importante porque contribuye a formar jóvenes responsables, con criterio propio, menos propensos a ser masificados; e intencionar su desarrollo en la aulas se debe a que la educación no debe ser la simple transferencia de información entre dos actores pasivos: el docente que la recibe acríticamente de programas oficiales y de libros, y el alumno sometido a recibirla en modelos en los que lo que menos interesa es un alumno pensante.
La educación es formación de las capacidades humanas intelectuales, sociales, morales en el más amplio sentido de la palabra, que para llevarla a cabo requiere programas (contenidos y pedagogía) que privilegien el desenvolvimiento de las competencias del PC.
¿Y qué mejor lugar para este tipo de actividades que en las escuelas y con jóvenes de educación media?

TIC, adolecentes y escuela
Los jóvenes nacidos a finales del siglo XX han crecido en una dinámica de incorporación de tecnología casi en todas sus actividades. Ya sea en el hogar, en la escuela, en el juego, en la diversión, en general su mundo está íntimamente relacionado con aparatos que les permite comunicarse, informarse, jugar e interactuar.
Celulares, computadoras, internet, videojuegos son parte de su cotidianidad que manejan diestramente. Begoña Gros (s/f) señala en su estudio que en el año 2002, en el rubro de los videojuegos, tan populares entre los niños y jóvenes, cerca de 90 millones de personas en todo el mundo los consumían. Y el INEGI (2007) en su Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares informó que:
La cantidad de cibernautas en México se triplicó al pasar de 7 millones de personas a finales de 2001 a 20.8 millones en marzo de 2007. La mayoría de los usuarios son jóvenes, el 70.2% se agrupa en el rango de 12 a 34 años de edad, con una participación casi idéntica entre hombres y mujeres.

Entendiendo que de este fenómeno queda excluida una parte de la sociedad mexicana que por sus condiciones socioeconómicas vive en condiciones precarias y no tiene acceso a la tecnología (lo cual nos habla de otro tipo de problemas que no son el centro de este ensayo), tenemos que muchos mexicanos desde la primaria empiezan a tener contacto con las diferentes tecnologías de información y comunicación; para cuando llegan a la secundaria y a la preparatoria sus esquemas de aprendizaje, de conocimiento están ligadas a esos objetos.
Las estadísticas confirman lo anterior, en México, en el nivel medio superior, “el porcentaje de aumento de usuarios de computadora en el 2006, es de 89% con respecto al 2001, es decir, en un período de cinco años, casi se duplicó el número de usuarios” (López, M.C, s/f)
Respecto a las aplicaciones que la gente le da al Internet, el INEGI encontró que la actividad más importante es la relacionadas a la escuela y actividades estudiantiles (43.1%) (CNNExpansión.com).
De ahí la gran posibilidad que se presenta para que esos medios faciliten un fin didáctico que lleve a los jóvenes al desarrollo de habilidades superiores del pensamiento. Sin embargo es importante que estas oportunidades se den en condiciones equitativas y ya que las aulas son el área en donde se reúnen condiciones de objetivos, espacio, confluencia de personas y posibilidad de apoyar con capacitación y equipo, la escuela es el lugar ideal para el desarrollo de estos objetivos.
Este es probablemente el mayor reto que se tiene en el sistema educativo mexicano. El documento base de la Alianza por la Calidad Educativa, citado por Pavel (2008), plantea dos puntos prioritarios en relación a las TIC; uno es “rehabilitar la infraestructura, mobiliario y equipo para garantizar un ambiente escolar adecuado y sin riesgos, equipando a 14,000 planteles y rehabilitando 27,000 más. El segundo aspecto son las Tecnologías de la Información y la Comunicación que consistiría en equipamiento y conectividad de centros escolares en 155 mil aulas adicionales a las existentes que cubriría el 75% de la matrícula, así como equipar con computadora a los maestros que se certifiquen en competencias digitales”.
Sin embargo el problema continua siendo que a pesar de que se han hecho inversiones fuertes en infraestructura en los diferentes niveles, la mayoría de los docentes los usan como meros artefactos de apoyo para continuar dando sus clases tal y como lo hacían antes de contar con esa tecnología. Y esto no es un problema privativo en nuestro país. Ese es el punto medular por el que las TIC no han respondido a las posibilidades que los estudiosos les identifican en relación con el desarrollo del pensamiento crítico.
En un estudio referido por Díaz (2009) muestra que en Estados Unidos (Natriello, 2005) la tendencia predominante en la dinámica de la introducción de las tic en las instituciones educativas apunta a que se reproducen, las más de las veces, las premisas pedagógicas de la educación presencial tradicional y subordinan el papel de los actores al de meros transmisores o receptores de información.
Entonces, ¿es un error querer desarrollar pensamiento crítico entre los jóvenes con apoyo de las TIC?

Desarrollo de habilidades con apoyo de TIC, ¿un imposible?
Definitivamente no, lo que ha hecho falta es definir un nuevo modelo educativo que incorpore objetivos, medios, técnicas, herramientas en el que se privilegie el desarrollo de competencias, de habilidades superiores del pensamiento, que son la base de un pensamiento crítico. La incorporación de las TIC requiere ser acompañada de una metodología adecuada para favorecer y enriquecer ambientes de aprendizaje. No debemos olvidar que esto no se da por sí solo, se deben intencionar los tipos de aprendizajes, habilidades a desarrollar e integrar las TIC en ese mismo marco. En su texto, Jordi Adell (2007) señala un punto clave para lograr estos objetivos: el rol que deben asumir docentes y alumnos:
Los roles de profesores, alumnos y personal de apoyo deben adaptarse a los nuevos entornos. La misión del profesor en entornos ricos en información es la de facilitador, la de guía y consejero sobre fuentes apropiadas de información, la de creador de hábitos y destrezas en la búsqueda, selección y tratamiento de la información. En estos entornos, la experiencia, la meta-información, los "trucos del oficio", etc. son más importantes que la propia información, accesible por otros medios más eficientes. Los estudiantes, por su parte, deben adoptar un papel mucho más importante en su formación, no sólo como meros receptores pasivos de lo generado por el profesor, sino como agentes activos en la búsqueda, selección, procesamiento y asimilación de la información.

Lo que queda por hacer
Considerando lo anterior debemos tener claro que la capacitación en el uso de las TIC para el logro de objetivos de enseñanza centrados en el desarrollo de habilidades es uno de los puntos centrales de la problemática actual en el modelo pedagógico en México. Como afirma Díaz (2008):

La innovación educativa soportada en la tecnología (en el sentido de cambio a un paradigma educativo enfocado al aprendizaje complejo) ocurrirá en la medida en que se logre una integración avanzada o experta de las TIC en la enseñanza. Una integración avanzada ocurre cuando la tecnología se enfoca en el currículo y apoya sustancialmente el aprendizaje significativo, el cual ocurre gracias a la participación del alumno en actividades o unidades donde se trabajan proyectos colaborativos y auténticos, solución de problemas, análisis de casos reales, entre otros. La integración experta requiere del diseño de ambientes de aprendizaje enfocados a la construcción de conocimiento complejo, enriquecidos por TIC.

Una nueva didáctica, un nuevo enfoque pedagógico y un compromiso del docente, de las instancias educativas, del gobierno para orientar los esfuerzos de la educación hacia la llamada sociedad del conocimiento tenderán a desarrollar a los pensadores críticos que puedan dar alternativas de solución para las problemáticas del país.
Naturalmente que faltará la voluntad política para lograr este fin ya que implica generar marco jurídicos, aprobar presupuestos, diseñar un nuevo perfil del rumbo del país; y en el contexto socioeconómico y político del México actual surge la duda de cuánto interés tendrán los grupos de poder por generar ciudadanos críticos que cuestionen, que sean libres de pensamiento, independientes, que planteen alternativas para lograr una sociedad más igualitaria y más justa. Esa es otra batalla que habrá que emprender.



Referencias Bibliográficas

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información. Edutec Revista electrónica de tecnología educativa, 7,
Recuperado el 16 de septiembre de 2009 en:
http://www.uib.es/depart/gte/revelec7.html

Avilés K. (2007, 5 de diciembre) Reprueba México examen de la OCDE sobre
rendimiento escolar. La Jornada. Recuperado el 22 de septiembre de 2009,
de:
http://www.jornada.unam.mx/2007/12/05/index.php?section=sociedad&article=044n1soc

Begoña Gros (coordinadora). Pantallas, juegos y educación. La alfabetización
digital en la Escuela. Recuperado el 8 de octubre de 2009, de:
http://www.edesclee.com/Pdf/19236.pdf

CNNExpansión.com. El uso de Internet sube como la espuma (2007, 21 de noviembre).
Recuperado el 5 de noviembre de 2009, de
http://www.cnnexpansion.com/actualidad/2007/11/21/el-uso-de-internet-sube-como-la-%20%20%20%20%20%20espuma

Díaz, F. (2008) Educación y nuevas tecnologías de la información y la
comunicación: ¿hacia un paradigma educativo innovador? Sinéctica. Revista
virtual de la educación, 30, Recuperado el 16 de septiembre de 2009 en:
http://portal.iteso.mx/portal/page/portal/Sinectica/Revista/fridadb


Espíndola, J. L. (1996). “Pensamiento Crítico”. En: Reingeniería Educativa,
México: Col. Biblioteca de la Educación Superior. pp. 105-106

Facione, P. (2007). Pensamiento Crítico. ¿Qué es y por qué es importante?
Recuperado el 24 de febrero de 2008 de: http://www.eduteka.org/pdfdir/ PensamientoCriticoFacione.pdf

Gardner, Howard. (2005. “La mente disciplinada” y “La mente sintética” en: Las
cinco mentes del futuro Un ensayo educativo. Barcelona: Paidós. pp. 23-40 y
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López, M.C., Flores, K., & Espinoza, A. Incorporación de las TIC en la educación
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Ortiz, P. La incorporación de las TIC en la educación en México; políticas y retos
(1992- 2008). Revisado el 1 de noviembre de 2009, de: http://pavelortiz.blogspot.com

1 comentario:

  1. Claro que es posible realizar tus estudios en línea. Es un gran compromiso y responsabilidad puesto que no existe un contacto personal, pero una vez que te organizas te vuelves autodidacta y más analítico. Yo estudio en línea en la UTEL y lo puedo asegurar.

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